Como estamos debatiendo sobre la magia y sus condiciones, que mejor ejemplo que el de Brandon Sanderson, un gran autor que en los últimos tiempos se ha convertido en uno de los grandes referentes de la fantasía. Como es una entrada tan amplia, la voy a dividir en partes. Espero que les sean útiles.

La ley
Primera Ley de la Magia de Sanderson: La capacidad de un autor para resolver un conflicto con magia es directamente proporcional a lo bien que el lector haya comprendido dicha magia.

Cuando envié la solicitud para participar en el programa de mi primera Worldcon —después de haber vendido Elantris a la editorial pero antes de que saliera el libro—, vi que había una conferencia titulada: «¿Cómo funciona la magia?». Les comenté que me encantaría participar en ella y, para mi deleite, el comité me incluyó.

Aquella fue mi primera charla en la convención. Aterricé un poco adormilado después de un vuelo largo desde Utah hasta Boston, pero aun así logré llegar a la cabecera de la sala con mis notas y mis ideas preparadas, fresco y listo para el combate. Me senté al final de la mesa, por lo que fui el primero en hablar cuando el moderador arrancó con la pregunta: «Muy bien, empecemos con una fácil. ¿Cómo debería funcionar la magia?».

Respondí con algo que yo daba por sentado. Al fin y al cabo, lo había leído en el manual de escritura de Orson Scott Card —recomiendo muchísimo el capítulo dedicado a la magia— y lo había tenido como norma básica desde hacía ya algún tiempo. Para mí, era la primera ley de los sistemas de magia.

«Bueno —dije—, la magia ha de tener reglas, obviamente.»

Los demás conferenciantes se opusieron frontalmente: «Si hay muchas reglas y limitaciones para la magia —argumentaban—, ¡se pierde el sentido de la maravilla! ¡La fantasía tiene que tener esa maravilla! ¡No puedes limitar ni restringir la imaginación haciendo que la magia tenga reglas!».

Me quedé perplejo. De repente me di cuenta de que casi todo lo que había leído al respecto estaba escrito por un sector de la población partidario de un tipo específico de magia. Sin embargo, parecía existir otra escuela de pensamiento sobre el asunto, distinta por completo. Intenté defenderme durante el resto de la charla y me fui de allí con la impresión de que los demás debían de tener unos sistemas de magia muy endebles en sus libros.

Más adelante, seguí dando vueltas al tema. ¿Acaso es imposible crear una buena historia que funcione de manera diferente a como hago yo las cosas? ¿No se puede tener un sistema mágico sometido a pocas reglas y leyes? No es que Tolkien explicara demasiado su magia, precisamente.

Por otra parte, si no incluimos reglas y leyes para la magia en nuestras historias, ¿los libros no corren el peligro de caer en el Deus Ex Machina (final forzado)? La crítica más insistente que ha recibido el género fantástico desde sus comienzos es por la falta de coherencia. John Campbell, uno de los editores más importantes e influyentes de la historia de la ciencia ficción, comentó una vez:

La mayor diferencia entre la fantasía y la ciencia ficción es, simplemente, que la ciencia ficción se vale de una o muy pocas premisas y desarrolla sus consecuencias de manera lógica, coherente y rigurosa. La fantasía va creando reglas sobre la marcha. La cualidad básica de la fantasía es: «¡No hay más reglas que inventar una regla cada vez que haga falta!». La norma primordial de la ciencia ficción es: «Formula una proposición básica y luego desarrolla sus consecuencias lógicas de forma consistente».

No estoy nada de acuerdo con esto, pero debo decir en defensa del señor Campbell que la fantasía ha cambiado mucho desde los años sesenta, cuando publicó lo anterior en la revista Analog. La fantasía no tiene por qué consistir solo en historias cuyos autores se inventan cualquier cosa que necesiten, sin más. Pero por otra parte, creo que es una crítica que los escritores de fantasía debemos tener en cuenta y de la que debemos preocuparnos. Si nos permitimos crear nuevas reglas cada vez que nuestros personajes corran peligro, acabaremos produciendo una ficción no solo sosa y poco satisfactoria, sino mala, simple y llanamente.

Magia blanda

Así fue como empecé a desarrollar mi primera ley, buscando la forma de incluir en las historias unos sistemas de magia que no siguieran reglas muy estrictas, pero sin que ello perjudicara a la trama. Dejadme recordaros la ley: «La capacidad de un autor para resolver un conflicto con magia es directamente proporcional a lo bien que el lector haya comprendido dicha magia».

En el enunciado también caben quienes quieren preservar el sentido de la maravilla en sus libros. Yo lo veo como un continuo, como una escala que mide la forma en que un escritor utiliza la magia. A un lado de esa escala tenemos los libros cuya magia sirve para establecer un sentido de la maravilla y una sensación de fantasía en el escenario. Los libros que utilizan este tipo de magia tienden a sugerir que la humanidad es una pequeñísima parte en los designios místicos e imperecederos del universo. Lo cual crea una sensación de tensión en el lector, ya que nunca sabe con qué peligros o maravillas se encontrarán los personajes. De hecho, los mismos personajes nunca saben a ciencia cierta lo que podría ocurrirles y lo que no.

Esto es lo que yo llamo un sistema de «magia blanda», sistema que cuenta con una larga y arraigada tradición en la fantasía. En mi opinión, el mismísimo Tolkien se halla en este lado del espectro. En sus libros rara vez entendemos los poderes que poseen los Magos y otros de su ralea. En lugar de ello, nos identificamos con los hobbits, que tienen la sensación de haber topado sin querer con algo mucho más grande y peligroso que ellos mismos. Al no mostrar las leyes ni las reglas de su magia, Tolkien nos hace sentir que su mundo es vasto y está habitado por poderes inimaginables que desconocemos.

No obstante, cuando se escribe desde este lado de la escala hay que tener en cuenta una cosa. Los mejores escritores de sistemas de magia blanda la utilizan muy, muy pocas veces para resolver los conflictos de sus libros. La magia crea los problemas, y luego la gente resuelve esos problemas por sus propios medios, sin emplear demasiada magia. Canción de Hielo y Fuego, de George R. R. Martin, se vale de este paradigma con bastante efectividad.

Hay una razón para que Gandalf no transportara volando a Frodo mágicamente hasta el Monte del Destino para que este arrojara dentro el Anillo sin más. La razón es que entonces el sistema de magia no funcionaría a nivel narrativo. Dado que no sabemos lo que puede lograrse haciendo magia, si el autor la emplea para resolver muchos problemas, la tensión de la novela se resiente. La magia perjudicaría la trama, en lugar de mejorarla.

Por lo tanto, si queréis utilizar sistemas de magia blanda, os sugiero que no permitáis que la magia resuelva los problemas en lugar de vuestros personajes. Si los personajes intentan utilizarla, no debería funcionar como ellos esperan, ya que el lector tampoco sabe qué esperar de ella. Emplead la magia para crear ambientación y efectos visuales, pero no para la trama. A no ser que queráis complicarles la vida a los personajes; eso siempre es bueno.


9 commentarios

gaviota · 5 abril, 2016 a las 4:11 pm

muy buen artículo, me gustó. personalmente no escribo fantasía, a veces ni siquiera la leo, pero conozco muchísima gente con quienes compartir esto. gracias.

    imaginarios · 5 abril, 2016 a las 4:14 pm

    Muchas gracias por tu comentario. Por cierto…¿ers María Chávez, de Santiago de Cuba? Yo soy Raúl Piad…

Namikaze · 5 abril, 2016 a las 5:27 pm

Me gusta el blog, la idea esta buena y m eparece bastante bueno para empezar aunque se ve que esta en construccion. Yo soy mas joven pero tambien escribo fantasia de vez en cuando. Dicho sea esto tengoun par de libritos que he escrito y me gustaria publicarlo en algun lugar. Me pregunto si me podrias ayudar con esto. Gracias.

    imaginarios · 6 abril, 2016 a las 2:05 pm

    Gracias por lo que dices, prometo continuar esforzándome para mejorar el blog y que pueda convertirse en un verdadero refugio para los amantes de la fantasía. Pues en cuanto a tus textos, si lo deseas, puedes enviarmelos para leerlos, me entusiasma mucho el encontrar jóvenes interesados en escribir fantasía. Y si estás de acuerdo también, los podemos publicar en el blog e irlos comentando entre todos. Mi correo es raul.piad@mtz.jovenclub.cu

      Namikaze · 16 abril, 2016 a las 12:28 pm

      Actualmente no poseo un correo pero espero hacerme de uno en poco tiempo, espero que sigamos en contacto para entonces.
      Me he leido ¨Hermana sin alas¨ y me parece bastante bueno, a pesar que mi escrutura se basa en mundos, lugares y cosas que yo creo y no en cosas existentes, siempre es comodo guiarse por escenarios de gran belleza que tiene nuestro mundo, asi como de sus culturas.
      Ya he descargado ¨Hijos de la Penumbra¨ y espero leerlo pronto y pasarme nuevamente por aqui.

      Hasta enonces.

        imaginarios · 18 abril, 2016 a las 8:06 am

        Muchas gracias Namikaze, me alegro de que te haya gustado. Prometo seguir trabajando y esforzándome, que este camino de la literatura es arduo y empinado pero no impoible. Un saludo y seguimos en contacto.

strigori · 8 abril, 2016 a las 8:42 am

Especial este articulo sobre magia blanda, aclara algunas cosas, como cuando escribimos fantasía épica y lo que realizamos es sobrecargar la historia con seres que usan magia para todo en cualquier momento llegando a tedioso.

strigori · 8 abril, 2016 a las 8:47 am

Por favor no tengo nada encontrar de la fantasía pero que también sea un refugio para los amantes de la ciencia ficción.

    imaginarios · 8 abril, 2016 a las 2:04 pm

    Prometo que hoy mismo te complazco

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *