Quisiera presentarles este breve artículo de mi autoría sobre los juegos de rol. Espero que sea de su agrado.
Su mano tiembla, es casi un movimiento imperceptible pero aun así los demás presienten la traición de sus nervios. Finalmente realiza el movimiento que decidirá su destino. El dado rueda sobre la mesa, gira, se detiene… es un siete. Todos callan, la voz del omnipotente pronuncia su sentencia: Logras evitar la trampa. Un grito de júbilo corona el dictamen, el grupo puede seguir avanzando a través del engañoso pasadizo que los conducirá a la cámara del tesoro.
¿Cuántos de los que, luego de adentrarse en la fascinante experiencia que representa una partida de rol, se han sentido así? Vivencia indescriptible aparte, no se trata de escapismo de la realidad, no tiene nada que ver con asumir una especie de trastornada “segunda personalidad”. Nada de eso. Como un actor que se vale de su imaginación, originalidad e ingenio para interpretar un personaje ficticio, el jugador de rol se “pierde” en los vericuetos de un temperamento ajeno y a la vez propio.
A lo largo de su historia un sinnúmero de detractores los han demonizado, considerándolos opciones efectivas solo para nerds y antisociales sin remedio. ¿Es esto cierto? Consideramos que no y aunque en la actualidad parte de la atención de las “grandes mentes” se haya desviado hacia distracciones más visuales e interactivas como los videojuegos, el rol interpretativo – narrativo no ha dejado de sufrir lo suyo.
Esta apología rolera puede ser malinterpretada, así que hagamos un alto.Es cierto que muchos han catalogado su práctica como alienante, peligrosa e instigadora de violencia.Recordemos que, ante todo, un juego de rol se fundamenta en la interpretación y en la capacidad de innovación de los jugadores y del master. En ocasiones una partida puede ser demasiado absorbente, incluso damnificadora para la psiquis de algunos; quizás exista algo de verdad en estos reproches pero, ¿acaso no quema el sol si nos exponemos más de lo necesarioa sus rayos? ¿Es por ello maléficaesta gran fuente de vida?
Asumamos entonces una verdad harto conocida: inevitablemente todo en exceso culmina causando daños.
Pero, por otra parte, su práctica comedida aporta un sinnúmero de indudables beneficios. El primero de ellos: la diversión, sin la cual cualquier actividad lúdica pierde su sentido primigenio. Pero hoy, cuando muchos jóvenes ven la lectura atada a la enseñanza académica y no como principio de formación cultural para la realización del individuo, la práctica de un juego de rol favoreceasimismoel proceso de aprendizajeque comienza desde nuestros primeros años de vida.
De esta forma, la calidad del sistema de transmisión de instrucciones y habilidades, basado en los métodos propios de cada juego de rol y apoyados por una serie de materiales, permite acceder al conocimiento de forma significativa, pues convierte en relevantes informaciones que serían absurdas de otra manera.
En otras palabras: jugando se aprende.
Muchos son los atractivos que brindan los juegos de rol. Una breve ojeada a los mismos nos permite descubrir que su propia esencia reemplaza el concepto de competición por el de cooperación, donde los jugadores escogen las estrategias por un proceso de toma de decisiones consensuada, siendo esta una diferencia esencial entre estos pasatiempos y otros semejantes. Aclaremos, esto no va de crítica a ningún tipo de entretenimiento, pero es innegable que la contemporaneidad ha contribuido a potenciar el fuerte instinto competitivo de nuestra especie.
Es en este aspecto donde brilla con más fuerza una de las principales habilidades que fomenta la práctica rolera: la socialización. Para el correcto desarrollo de una partida (casi siempre) se debe conseguir el apoyo mutuo y la relación en términos de igualdad entre los jugadores. Este factor en sí mismo viene a ser factible gracias a los agentes sociales, que en este caso se pueden identificar como los jugadores y el ambiente en que se desempeñan. Por lo general, es el encuentro de intereses y gustos personales lo que conlleva a esto, más de uno ha encontrado su proyecto de vida en un juego de rol.
No obstante, si se tratara solo del desarrollo de la empatía y la tolerancia, asumiendouna“segunda piel” para sentir loque otrosconciben en situaciones ajenas, estaríamos hablando de una simple interpretación más o menos dramática. Los juegos de rol van más allá del mero divertimento exegético.
Siguiendo esta idea, otra contribución en aras del progreso formativo lo constituye la promoción de la lectura como medio de recreación, lo que a la larga termina reforzando la superación de las dificultades que surgen a partir de una ojeadano comprensiva, lineal y falta de estimulación. Es muy difícil disfrutar de un juego de rol al cien por ciento si se desconocen los presupuestos básicos de los universos en que se basan. De esta manera se termina desarrollando una gran riqueza de vocabulario, siendo elincremento del léxico una parte significativa tanto en el aprendizajecomo en la mejora de las propias habilidades idiomáticas.
Los juegos de rol también espolean el potencial imaginativo del individuo en cuestión, reforzando el razonamiento y la lógica durante el transcurso de las campañas al tener que enfrentar nuevos retos, puzles y confrontaciones, e intentar resolverlos con éxito. Uno de las figuras que más se ve favorecida en este punto es el árbitro, sobre quien recae la mayor carga de la jornada: la creación y desarrollo de una aventura placentera y sugestiva que brinde a los jugadores una experiencia memorable. Por lo general organizar una historia de la nada y convertirse en demiurgo creador termina potenciando habilidades no explotadas y fomenta el encuentro de intereses y gustos personales.
Solo quedaría decir que, muchas veces, la ignorancia propicia la mirada incrédula y burlona. Es muy posible que en la Cuba actual sean muchos los que hayan escuchado de los juegos de rol pero tal vez muy pocos se hayan decidido a sumergirse en sus apasionantes aguas. La invitación queda hecha. No dejemos morir esa gran herramienta que la modernidad amenaza con atrofiar sin remedio, aquella que llevó a los hombres (con perdón de BuzzLightyear) hasta el cosmos y más allá, nuestra imaginación.




2 commentarios
Mercurio · 3 mayo, 2016 a las 10:22 am
Muy certero con tu comenentario, para todos aquellos que deseen enrolarse en este universo les recomiendo jugar The Kight of Pen and Paper, un referente a Dragones y Mazmorras muy divertido que entraña el anhelo de reunirte con tus amistades a competir en un juego de mesa, pero envés de jugar monopolio o parchís, te adentras en este fantástico mundo de aventura.
imaginarios · 3 mayo, 2016 a las 12:17 pm
Muchas gracias, apruebo lo que dices sobe Knights of Pen and Paper, aunque no lo he probado mucho considero que es una gran juego, buena propuesta para los que se inician en el mundo del rol.